"El liberalismo no es lo que acepta la libertad, es lo que se propone fabricarla a cada momento, suscitarla y producirla con, desde luego, todo el conjunto de coacciones, problemas de costo que plantea esa fabricación". MICHEL FOUCAULT, Nacimiento de la biopolítica

viernes, 3 de febrero de 2012

Populismo en España

El populismo es una comprensión de la política presente en países de América Latina. Se caracteriza por cierta homogeneidad entre líderes políticos, élites empresariales, afiliados de los partidos, funcionarios estatales y bases populares. Aunque no existe una clase media afín a la europea y hay una diferencia abismal entre las élites y las bases, todos comparten una visión de la sociedad y de la patria, habitualmente reducida a términos afectivos y expresada en adhesiones personalistas y emocionales. No existen mediaciones neutrales eficaces (ni procedimientos ni funcionariado) entre representantes soberanos, patrimonio nacional y ciudadanos. Un índice y un factor de ello es que cuestionar una determinada decisión política es interpretado como cuestionar la identidad política de la res publica. El indigenismo liderado por Morales en Bolivia, el varguismo brasileño mimetizado por Lula y Dilma, el chavismo venezolano o el peronismo redivivo en el kirchnerismo argentino serían manifestaciones del fenómeno.

La vida social y política de algunas (si no todas) comunidades autónomas españolas se deja interpretar desde la categoría del populismo.

La simbiosis entre intereses políticos y empresariales, entre partido político gobernante y funcionarios de la Administración, entre líneas editoriales de los medios de comunicación y opinión pública mayoritaria, es altísima, casi total en Andalucía, Valencia, Cataluña o Baleares. Antes, en la Galicia de Fraga o en el País Vasco de Arzallus et alia.

Hay varias causas de ello. La fundamental es que la Administración es el principal agente inversor y empleador. Maneja tanto dinero que alcanza altísima cotas de poder. Y viceversa.

Tiene tanto dinero la Administración y a la vez tanto poder legislativo y simbólico que es capaz de decidir el éxito y el fracaso de grupos empresariales de todo tipo; capaz de determinar el perfil del funcionariado a través de la creación de empresas públicas y fundaciones, imprescindibles para gestionar ingentes cantidades de dinero público; capaz de orientar las decisiones del ministerio fiscal; capaz de simular en una compleja maraña legislativa sus actos discrecionales; capaz de crear opinión pública a través de los medios de comunicación de todo tipo, que controla en su totalidad; capaz de condicionar creencias, hábitos y costumbres, expectativas y lemas, ya que controla las Universidades, las direcciones generales, los negociados y jefaturas de servicio, los sindicatos subvencionados (pleonasmo) y el personal laboral en su totalidad.

No hay razones para mirar por encima del hombro desde la Europa Ilustrada y demócrata-liberal el populismo latino.

La alternativa, la profundización en una cultura política liberal avisada; un tercer liberalismo.

3 comentarios:

  1. Me ha encantado la definición, solo te ha faltado nombrar como número 1 de populismo en España a Esperanza Aguirre.

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  2. Estoy completamente de acuerdo en que ya no podemos mirar la América latina con esa superioridad clásica, porqué estamos a su mismo nivel (sinó peor). En algunos países, la política parece más democrática que la que tenemos aquí. Viviendo en Cataluña, la sensación de vivir bajo un gobierno patético y populista (al que se le añade la manipulación alucinante del factor "nacionalista") es terrible y asfixiante.

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  3. Lluis estoy completamente de acuerdo contigo que no hay peor centralismo que el Catalán. NO hay mayor tiranía que los nacionalismos mal entendidos.

    Y por cambiar de tema, no hay peor perversión que la Justicia esté tan politizada. También tengo que decir que en estos momentos estoy indignada con la sentencia contra Garzón, basicamente porque los que han ganado no son otros que el Narcotráfico, los Etarras, los Corruptos. Y por supuesto para nada se ha hecho en beneficio de la Grandeza del Estado de Derecho. Es obvio que todos acataremos la sentencia, pero no nos podemos congratular con ella porque una cosa es que sea legal y otra muy distinta es que sea justa.

    En fin, asi nos va en España.

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